Sábado 16 de Diciembre de 2017

Los seres humanos que fuimos

La Nota Dura: Javier Risco

Fecha: 15/09/2017
Hora: 13:40 hrs.

Cualquier parecido con lo que han vivido y viven periodistas de Veracruz, es pura coincidencia.

Cuartoscuro
Mi carrera periodística es corta: empecé en 2005 y me ha tocado consumir y contar historias de violencia en la última década de nuestro país. He visto cuerpos tirados en carreteras, cuerpos amontonados en una cárcel, colgados en puentes, cientos con tiro de gracia, quemados, descuartizados, algunos desintegrados en ácido, la herencia del terror que han dejado estos dos sexenios.

Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto nos cambiaron la mirada, transformaron nuestra cultura, nuestro vocabulario y nuestros umbrales de exposición a la violencia. Con esta década de horror poco nos impacta, hemos normalizado a los ejecutados, secuestrados y desaparecidos, no sé cuándo volveremos a ser los seres humanos que fuimos.

Más triste aún, duele pensar que hay niños y adolescentes que no conocen otro México, que no saben que algún día no hubo toque de queda en carreteras o que cuando había un ejecutado se escandalizaba todo un estado. Una generación perdida, cuyos frutos veremos en tres décadas.

Después de muchos años de ver horrores, una fotografía que vi hace un par de días me impactó profundamente. La imagen la tomó el fotoperiodista Bernardino Hernández para la Agencia Cuartoscuro. En ella aparecen tres jóvenes –entre ellos un niño de no más de 15 años–, además de un adulto que no aparece en la imagen, todos ejecutados con un balazo en la cabeza.

La fotografía me hizo pensar en esta generación perdida, jóvenes que nacieron a finales de los noventa, otros iniciando este siglo y que consumieron desde los cinco años violencia a rajatabla.

Dos de los adolescentes de la imagen están recargados entre ellos, otro tiene la cabeza recargada en la pared y lleva la camiseta de la Selección Mexicana de futbol, la sangre corre entre las letras de MÉXICO y mancha “MEXIC”, la “O” queda limpia.

Los medios locales reportaron que el hallazgo se dio al mediodía del martes 12 de septiembre en El Zapote, del municipio guerrerense de Coyuca de Benítez, y al leerlo no pude evitar pensar en la mañana que tuvieron, el momento en que se vistieron y eligieron esa última prenda, cuando salieron a la calle y cuando hablaron de su futuro. Pensé en sus familias, en sus hermanas, hermanos, abuelos, padres, todos cargan con la tragedia de vivir en el estado de Guerrero, una entidad en la que han sido asesinadas, al menos, mil 554 personas en manos del crimen organizado tan sólo en 2017. En agosto se registraron 88, más la veintena que ya suma septiembre, sin contar a estos tres jóvenes.

“Seguro se dedicaban al narco”, “eran halcones, para eso los usan”, “quién los manda a meterse en eso”, “por no estudiar”, es lo que leo en algunos comentarios en redes, y sí, tal vez se dedicaban al narco, y sí, tal vez eran halcones, y sí, tal vez no debieron meterse en eso, y sí, tal vez no estudiaron, pero tal vez no, tal vez no tienen salidas, tal vez tienen vidas forzadas, tal vez no eligieron, tal vez no tuvieron escuela. Tal vez. Ese tal vez es la existencia del Estado, el deber de una sociedad.

Hemos marcado a una generación que ha crecido en medio de una violencia que sólo les hereda destinos de miseria, de una muerte temprana y la indolencia de aquellos que sean testigos de la forma en que terminan sus vidas.

¿Cómo gritar Viva México esta noche? ¿Cómo olvidar esa camiseta verde ensangrentada? ¿Cómo quitarse de la mente que quien la porta es un joven asesinado? Nada qué celebrar. Algunos me tacharán de pesimista, pero los muertos no caben en este término.

Ojalá pronto Viva México, ojalá algún día volvamos a horrorizarnos por estas imágenes, ojalá algún día volvamos a ser los seres humanos que fuimos.

Twitter: @jrisco

Fuente: El Financiero




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