Sábado 18 de Noviembre de 2017

Duarte se robó hasta las Vacas

Miriam Catillo/Mexicanos Contra la Corrupció

Fecha: 17/10/2017
Hora: 15:42 hrs.

Esta es la historia de mil 408 reses que, tras haber sido importadas de Nueva Zelanda con financiamiento gubernamental, no llegaron a los pequeños ganaderos a las que estaban destinadas. En cambio, una parte fue a dar a ranchos del ex mandatario de Chihuahua, César Duarte, y otra a familiares de su amigo, el ex gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, ambos priistas. Parte de este caso ya había sido ventilado en otros medios. Ahora, Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) ha encontrado

Esta es la historia de mil 408 reses que, tras haber sido importadas de Nueva Zelanda con financiamiento gubernamental, no llegaron a los pequeños ganaderos a las que estaban destinadas. En cambio, una parte fue a dar a ranchos del ex mandatario de Chihuahua, César Duarte, y otra a familiares de su amigo, el ex gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, ambos priistas. Parte de este caso ya había sido ventilado en otros medios. Ahora, Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) ha encontrado documentos oficiales que demuestran la odisea de estas reses y cómo fueron desviadas de su destino, para ir a pastar como propiedades de estos políticos.

El barco proveniente de Nueva Zelanda, que llegó en junio de 2015 a Mazatlán, en las costas de Sinaloa, era un edificio flotante de ocho pisos, cargado de vacas y borregos. Los borregos se fueron al Estado de México. Las reses se dividieron entre Hidalgo y Chihuahua. A este último estado se destinaron 1 mil 408 reses, que representaban una esperanza para los pequeños productores después de dos años de sequía. Ante la escasez de alimento, muchos ganaderos se habían enfrentado a la disyuntiva de sacrificar algunas reses para la supervivencia de otras.

Para remediar la crisis, a mediados de 2014, se implementó en Chihuahua un programa de “repoblamiento de cría”, es decir, cruzar reses extranjeras con locales. Es una práctica frecuente, que la SAGARPA (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) pone en marcha en diversas regiones de la república. En esta ocasión lo impulsaba el propio gobernador de la entidad, César Duarte, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural del estado. La idea era aumentar el número de animales e incrementar sustancialmente la calidad de la carne.

El esquema preveía que los productores medianos y pequeños podrían obtener hasta 10 vaquillas, mientras que las organizaciones ganaderas recibirían máximo 45 cabezas. En documentos oficiales consta que el valor total de los animales superó los 700 mil dólares —unos 11 millones 32 mil pesos, según el tipo de cambio vigente entonces—. Estos datos provienen de un convenio marco firmado desde 2011 que daba legalidad a la asignación de vacas.

Pero no fue el caso con este casi millar y medio de vacas. El destino de los animales que llegaron en junio de 2015 de Nueva Zelanda se torció en inconsistencias burocráticas y una deliberada mezcla de registros y métodos de reubicación de las reses, según consta en registros de tránsito de ganado y documentación de la Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua a la que MCCI tuvo acceso.

Las vaquillas llegarían a México a una edad que oscilaba entre los 12 y 18 meses, aún sin ser esas moles de poco más de media tonelada. Les llaman “vientres”, es decir son hembras y de hecho venían cargadas. Así que la esperanza para los pequeños productores era mayor: obtenían la vaca y una cría. No se parecen a las reses blanco y negro que salen fotografiadas en los cartones de leche. Son de color café, característico de las razas Hereford y Angus, destinadas a la producción de carne.

Para leer la investigación completa da clic aquí.



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