Jueves 18 de Octubre de 2018

Lo bueno de una crisis

Fecha: 05/10/2018
Hora: 08:49 hrs.

Toda crisis pueden ser vista desde dos perspectivas: una positiva donde se observan oportunidades de cambio, progreso y transformación; la otra negativa en la cual sólo se distinguen problemas, adversidades y fracasos. Por ello, durante una crisis se pueden apreciar las mejores cualidades, capacidades, actitudes y destrezas de las personas.

Debido a las crisis ocurridas a lo largo de la historia se han realizado las grandes transformaciones económicas, políticas y sociales de la humanidad. La palabra crisis se deriva del griego krísis ‘decisión’, del verbo krino ‘yo decido, separo, juzgo’. El vocablo crisis representa el inicio de un cambio profundo que determinará las condiciones de vida en el futuro. Una crisis otorga la oportunidad de ser creativo; de elegir; de decidir; de separarse de lo negativo para aliarse con las mejores personas, aquellas que nos ayuden a evolucionar y progresar para lograr el éxito. Una crisis nos llevará a un cambio parcial o total que puede ser positivo o negativo, depende de nuestra actitud para enfrentarla y de las capacidades para resolverla.

México enfrenta diversas crisis: -económica, política, educativa, de seguridad y violencia, de salud-, todas debido principalmente a la crisis moral y ética que atraviesa el país, la cual ha sido provocada por los políticos y servidores públicos que ante sus limitadas capacidades y sobradas ambiciones han agudizado los problemas que padecen los mexicanos. Durante una crisis siempre se podrá apreciar lo mejor de las personas cuando se está preparado y lo peor cuando se carece de valores, conocimientos, inteligencia y convicción. Por ello, es necesario iniciar una transformación de fondo para construir una nueva realidad en la cual se privilegie el conocimiento, la sabiduría y la inteligencia en lugar de la estridencia, el histrionismo, el chisme y el rumor; de esta manera se formará una nueva y mejor generación de mexicanos.

Tengamos presente que el clamor popular para que haya transparencia, justicia y rendición de cuentas es debido a los excesos de los políticos y servidores públicos que han actuado sin apego a la ética y a los valores universales, lo cual ha provocado el incremento de la violencia e inseguridad, la destrucción del tejido social, la pérdida del poder adquisitivo de las familias, retraso educativo, científico y tecnológico, todo por la ineficiencia y corrupción. Quienes han tenido la oportunidad de decidir que políticas públicas se diseñarán e implementarán también han contado con el poder de cambiar el rumbo del país, por tanto son responsables de los agravios que hoy padece la sociedad. La pérdida de la confianza en las instituciones es culpa de los políticos y servidores públicos que han abusado del poder para beneficio propio. Sin embargo, a pesar que en México enfrentamos diversas crisis podemos afirmar que todas tienen solución.

Las crisis provocan un despertar en la sociedad, toda vez que cambian la forma de participar, gobernar y hacer política; lo cual conlleva modernizar la participación ciudadana en todos los temas de interés público. En un sistema político arcaico un sector de la población permanece dormido aunque esté despierto, esto significa que pierde la confianza en el sistema político y gubernamental, lo cual fortalece la esperanza de un cambio mágico o divino.

Por tanto, es fundamental tener claro que el carácter de la mayoría de los ciudadano determinará el futuro del país, toda vez que las acciones individuales construyen la colectividad. No permitamos que continúen un grupo minoritario de políticos y servidores públicos enriqueciéndose gracias a la indiferencia de millones de ciudadanos que prefieren no participar e involucrarse en los temas de política y gobierno, con el simple argumento: “para que participó si no pasa nada”.

Si analizamos quienes se han beneficiado debido a las crisis, con claridad se puede afirmar que han sido los políticos tradicionales de los partidos. Hoy debe quedar claro, sobretodo a los políticos y servidores públicos, que el poder debe ser utilizado para mejorar las condiciones de vida de las familias mexicanas; asimismo la sociedad debe estar consiente que sólo involucrándose en todos los temas de interés público se puede transformar a México. Es necesario dejar de ser espectadores de la democracia para convertirnos en actores de la política y el gobierno.

Dr. Jeremías Zúñiga Mezano
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